Cada espacio de Lizara está pensado para acompañar una parte diferente del camino.


Mientras las familias y adultos esperan con calma y silencio, los peques juegan en el tipi o leen un libro con los papás.



Un espacio exclusivamente para los más pequeños. Una sala pensada para para trabajar los sentidos, el trabajo con el cuerpo y el movimiento. Donde aprenden a jugar, relacionarse y regularse.


Un espacio uno a uno, pensado para realizar terapia individual a adultos, adultos jóvenes aunque también se atiende a parejas.




Un espacio donde se atienden a niños y niñas desde logopedia y psicología infantil pero también a adolescentes y sus padres, es un espacio mixto.

Un espacio en el que se atiende tanto a adultos, como a familias y parejas. Es la segunda sala más grande del refugio, es cálida y espaciosa, lo que permite realizar sesiones familiares de una manera cómoda.